martes, 20 de septiembre de 2011

Louis-Philippe Dalembert (Haití, 1962)




YO NUNCA HE DICHO PAPÁ


a yvon le men, que comprenderá
a paul negociante (marchd, puede ser el apellido) también,
que es de la misma raza



yo nunca he dicho papá
y no lo diré nunca
yo no poseo día de hoy
mayor vergüenza de decirlo
el tiempo ha pasado
en que yo estrechaba tu ausencia
entre los repliegues
de mi malestar
de mi pudor vasto y seco
como un abrazo paternal

el tiempo ha pasado
pero me ocurre todavía
buscar esta palabra
u otra que se le parezca
eso me ocurre a veces
a la vuelta de una pesadilla
o porque no he sabido
batir las tinieblas
bajo mis pasos
y cuando mi mano cree encontrarlo
es para encerrarse
sobre el polvo
de mis tartamudeos
ecos vacíos de mis pasos de hombre

yo nunca he dicho papá
y no lo diré nunca
ya no tengo
vergüenza de decirlo
el tiempo ha pasado
¿hoy en día a quién decirlo?
estos rumores sordos de la ausencia
tras de su máscara de despreocupación
estas tinieblas de azul abisal
el miedo al vacío también
ningún brazo nunca
será bastante fuerte
para devolverlos
al grito primal*

yo no poseo fotos de infancia
juntos no las tendremos nunca
de ti yo no tengo sino ese cliché
del matrimonio en que mis sueños huérfanos
trazaban en vano
el color de tu risa
el tiempo ha pasado
en que yo temía su ausencia
el tiempo ha pasado
yo le he vuelto a encontrar desde entonces
entre los ojos de mi hijo

*primal, terapia que mediante los gritos busca que el enfermo encuentre el origen de su neurosis (n. del t.)

jacmel, 12/07/2006

martes, 30 de agosto de 2011

Antonio Gamoneda (España)




Blues del cementerio


Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.
Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.
El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.
Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.
¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!

lunes, 15 de agosto de 2011

Matsuo Basho (Japón)




No lo olvides:
caminamos por el infierno, contemplando flores.

*

Estornudo,
la alondra
perdida de vista.

*

Flores de cerezo, tantas,
que mi cuello está torcido.

*

Yo soy un hombre
que se toma su arroz
ante el roble

*

Día invernal
encima de mi caballo
la sombra congelada.


*

Interrogaría
sobre el haiku chino
a esta mariposa que vuela.

*

Sólo soy un hombre
comiendo su sopa
ante la flor de asagao.

sábado, 6 de agosto de 2011

Jair Trujillo (Colombia)




El último viaje


El último viaje, en su ropaje azul
Nos regaló la hermosa sensación
De ver tras un espejo de agua, confundirse entre sus pliegues
El rostro de los ausentes.

El último viaje;
Sumergir el rostro
En blanca sábana

La muerte por calles coloniales
Pasea junto a un hombre
Que ya simplemente no tiene memoria.

La muerte
Alegre y seductora
Amante de los solitarios,
Dos miradas que se aproximan.

La muerte, soberana junto a mí
Transitando mí último viaje
En barcos de papel
Por el ancho mar
Que se escurre entre los dedos
Y se pierde de repente entre nosotros.

martes, 26 de julio de 2011

Osvaldo Sauma (Costa Rica - 1949)




Guerra avisada
(de Asabis)


Amor
de qué te sirve ser poeta
él sólo tiene palabras
soledad y palabras
un frase amable
y muchas ilusiones de papel

de qué te sirve un hombre
que desconoce los límites
que edifica una muralla de sombras
donde guarecer los destellos de su sueño

el poeta sabe poco de alegrías
es más un traficante del infortunio
un ave agorera en territorios desolados
él comercia con los ciegos estrellas distantes
vende a los sonámbulos sueños de ímpetu nocturno
navegaciones a los que padecen de insomnio
él le lleva flores a los árboles

aluminas al corazón de los peces
carbunclos a las luciérnagas
él destila nubes bajo el sol absorto

de verdad amor desiste
a él ni Platón lo quiso en la República
es al primero que acosan por zorro
el primero que apresan por ser pájaro
al primero que matan por ser lúcido
y lo que es peor
a él siempre lo cobran

ignóralo
él no podría darte ninguna seguridad
hace gala de su pobreza

del verde sol de su ocio
y como un niño en todo cree ver el asombro

te lo advierto amor
no te involucres
él sólo puede ofrecerte
el territorio gris de las vías libres.